Aunque hablar con ustedes por stories es algo que me encanta hacer, poco a poco, he dejado de escribir mis entradas en el blog y ¡como extraño escribir! 

Escribir me libera y me ayuda a poner mis ideas en orden. Estando ya en el mes de diciembre, es imposible no preguntarse cómo va uno en sus metas y propósitos, ¿en qué momento este año está llegando a su fin?

Me entristece pensar, que encontrar momentos en soledad, donde puedo disfrutar de una copa conmigo misma y sentarme a escribir, escribir y escribir, han sido prácticamente nulos este año. Es momento obligatorio de parar un poco y hacerme todas estas preguntas con respuestas incómodas qué tal vez no quiero contestarme. 

¿Estoy disfrutando de verdad el día a día, mi presente?, ¿Estoy diario diciéndome a mi misma cosas positivas?, ¿Le he dado el tiempo que se merece a mi abuelita?, ¿he dejado de compararme con los demás?, ¿cómo anda mi ego? entre otras….

Los tiempos donde mis propósitos eran bajar de peso y llegar al verano con el estómago más plano que nunca se sienten como una carcajada de la vida. Me alegra pensar que si bien este año me ha pasado muy deprisa, también me trajo muchas lecciones de resiliencia y crecimiento personal. 

No se si es la edad o la etapa, pero respondiendo estas preguntas me doy cuenta por ejemplo, que cada vez mis amigas y yo platicamos menos chismes y nos enfocamos más en hacer un club de lectura y dar apoyo incondicional. Cada vez más, me vuelvo esta mamá cool que hace por sus hijos sonserias con tal de verlos reír y menos una mamá estricta que quiere verlos impecables. Encontré un deporte, que si bien es un mini hobbie, me ha presentado muchas personas lindas, recordándome sobre el trabajo en equipo y enseñado de compromiso. En mi matrimonio ha sido un gran año de lecciones, comunicación, apoyo y amor. Me pregunto ¿cómo le hará este hombre para hacerme tan feliz a pesar de los pesares? Y si llego al tema del trabajo uff, me doy cuenta que falta un buen por recorrer pero estoy cerrando el año más cerca de mis metas  de lo que creí posible.

A veces los sueños llegan muy lejos y mi esfuerzo humano siente que nunca alcanzará esa imagen visual que sueño. No veo en mi futuro inmediato estar cerca de donde quisiera y hay cosas que mejorar por doqueir pero ¿saben qué? No es algo que me cause ruido, ansiedad ni tristeza, he disfrutando tanto el camino, aprendiendo tanto del día al día, he conocido personas invaluables, he visto en mi familia tanto amor, que me es inevitable preguntarle a Dios “¿acaso estoy viviendo mi gran sueño y no me he dado cuenta?” 

¿Qué tanto te pasa? ¿Qué tanto paras a agradecer lo que ya hay en tu vida y qué tanto permites que lo que no ha llegado te robe tu paz? ¿Por que no poner el mismo esfuerzo en encontrar la felicidad con lo que uno ya tiene? 

Da miedo saber que nos sabemos la teoría de la felicidad y los secretos de cómo encontrarla al pie de la letra, es fácil compartir estos quotes y dar mensajes a los demás de positivismo y motivación y aún así se nos haga tan difícil a nosotros mismos no practicarla. Pareciera un chip natural el estarnos comparando, que el que avanza mucho en lo que nosotros no, le pongamos un pretexto, pareciera que el miedo de no alcanzar una meta nos nuble tanto la vista al grado de dejar de gozar lo que uno ya tiene. 

Sabes, no es fácil encontrar plenitud y saber que uno mismo es ya todo lo que hace falta para ser verdaderamente feliz. No es fácil pero no es imposible. Se que a veces duele responder estas preguntas que nos indican el autoengaño en el que caemos pero si no lo haces, la vida encontrará una manera obligatoria de que lo aprendas por la mala. Créeme, este año ha sido así para mi. Y odiaría no advertirte que duele mucho tener que pasar adversidades para darse cuenta lo mucho qué ya hay en tu vida y que es todo lo que necesitas. 

Agradezco tanto las adversidades que tanto me han enseñado. Si bien estoy muy lejos de terminar de ordenar y tener la vida resuelta, y los problemas parecer nunca acabar, esto no ha sido , para nada, un obstáculo para ser feliz y transmitir a los demás pura buena vibra.  Me he preguntado cien veces si acaso estoy loca por disfrutar y continuar dando mi mejor esfuerzo a pesar de las cosas que uno se enfrenta y Dios me ha contestado cien veces más que no es locura, que así es la vida cerca de el. 

Este 2019 no tengo propósitos específicos ni quiero un cuerpo de Victoria Secret. No haré ningún propósito por leer equis cantidad de libros y tampoco prometeré nada comiendo uvas que el próximo Diciembre me recuerden que no cumplí. Más bien seguiré siendo esa persona resiliente, esperando pacientemente lo que merezco, aceptando lo qué no hay, conociendo un poco más a Dios. Continuaré fluyendo sin expectativa y a lo que si le pondré más ganas es en agradecer lo más que pueda lo que tengo ya en mi vida. 

Vuélvete esta persona loca que en lugar de cantar en la regadera platica con Dios. Aunque no lo conozcas y dudes de sus múltiples religiones, tu habla con Él. Tenlo como socio en todo lo que hagas. Velo en cada persona con la que cruces tu camino. Háblale todo el día a todas horas, mientras manejas, mientras te bañas, mientras te maquillas y cuéntale todo. Enójate, agradécele, pídele, pídele y pidele, y verás como poco a poquito comienzas a escucharlo. Visítalo donde tú quieras, en el santísimo, en la oración o en la comodidad de tu hogar. 

Verás como poco a poco el éxito de los demás te da gozo. Verás como poco a poco los demás dejan de lastimarte. Verás como poco a poco tu vas siendo todo lo que necesitas. Deja de poner pretextos, excusas, justificaciones, deja de lamentarme y lo más importante ¡deja de auto engañarte! Si algo te frustra es por que tu mismo te pones expectativas y las cosas fluyen mejor cuando uno deja de esperar y simplemente goza lo que ya existe. 

¡Feliz nuevo día en lugar de feliz Año Nuevo tengan todos ustedes! 

¡Los quiero muchísimo!