Hay una frase que me encanta… “no cambie, me encontré a mi misma” y es que me relaciono tanto con ella porque es lo que me ha estado pasando los últimos meses. Para algunos cercanos esta Andrea que hoy existe no es para nada la Andrea a la que ellos estaban acostumbrados.

Como humana que soy he tenido, tengo y seguramente tendré errores, tomas de malas decisiones, y prácticas no tan cool. Aceptar que yo y que todas las personas no somos perfectos, más allá de humanizarnos y hacernos humildes, nos da el gran poder de saber que somos una obra en proceso y que se vale evolucionar, cambiar y querer encontrarte a ti misma para mejorar.

“Ay ¿qué al caso que digas lo de la salud alimentaria en los niños si la María Emilia se comió un pingüino el otro día?”, “¿por qué dices lo de las amistades si el otra vez dijiste que fulanita equis?”

Esos comentarios son casi diarios. Parecería que las personas no les gusta que estés en búsqueda de tu mejor versión. Les impresiona más verte dar un buen mensaje o que quieras crecer que los feminicidios en el país. Ojalá un día nos encontremos discutiendo los problemas sociales que la foto de tal morra en Instagram. Parece pecado querer mejorar.

Cuando las personas no tienen la mínima intención de cambiar, de aprender de sus errores, de vivir una vida al máximo tratan de hundirte junto con ellas. Para mi todo lo que hoy no me suma me resta. Nadie en esta vida ha logrado trascender haciendo lo mismo que todos hacen y mucho menos viviendo a la expectativa de los demás.

No se si mañana pero hoy yo me siento extremadamente bien conmigo misma y entre más satisfacción siento, porque les juro que cada día es más grande, menos me relaciono con muchas aspectos y personas de mi vida. Entre más grande sueño, menos apoyo recibo. Entre más me atrevo a hablar de lo innombrable que es la realidad más se molestan con la verdad. Entre más logros palomeo más sola me siento.

Gozo esta nueva soledad. Que no me tiene sola sino bien acompañada o mejor acompañada. Ahora las porras de quien me las hace se que son libres de envidias. Ahora lo poco que puedo aportar para el crecimiento personal en esta plataforma la recibe bien quien quiere ser mejor y la juzga quien no tiene ganas de sobresalir. Y me siento tan bien porque he aprendido de humildad y he sabido pedir disculpas a quien me he llevado entre las patas con mis errores porque finalmente cada quien cosecha lo que siembra y solo las almohadas sabrán si eres fiel a lo que piensas o sólo piensas sin actuar. Ni yo ni nadie es quien para exigir que los demás actúen para bien o para mal. Es decir si algo me molesta de alguien más o te molesta algo de mí no esperes que reaccione como tú lo crees mejor. Cada quien su vida, su momento, su crecimiento y pensamiento.

Todas las personas evolucionamos. La vida nos va poniendo retos para aprender y crecer y es muy importante entender que cada quien tiene un ritmo diferente y perspectivas de felicidad. Si a ti te hace feliz una casa enorme donde en tu closet exista Prada y a tu cuenta le alcance para viajar al fin del mundo yo quiero que sepas que te amo, que estoy feliz por ti, que me da gusto que te sientas contenta, que ojalá la vida te de para eso y más y sobretodo que respeto que tu felicidad signifique diferencia de ideología de la mía. Si a ti te hace feliz atender tu casa, dedicarte al hogar y te duermes igual de contenta que yo por haber logrado un hogar más que una casa, quiero que sepas que te admiro, te respeto y sobretodo que aplaudo que puedas lograr una satisfacción que si trasciende en familia en los niveles más simples y bondadosos de la vida porque humildemente creo que ahí está la plenitud.

Yo por mi parte no quiero perder la oportunidad de atreverme a hacer lo que más me gusta solo porque alguien no se sienta cómoda con ello. Yo por mi parte no quiero dejar de verme como una obra en proceso que siente una responsabilidad social de dar un buen mensaje aunque en mi no quepa la perfección; ni cabrá. Yo por mi parte seguiré faltando a eventos y dejaré (obvio no del todo) una vida social por lo pronto y mientras lucho por cumplir mis sueños. Porqué hoy me he despertado feliz, plena y contenta de saber que mis acciones están en sintonía con mi sueños.

Si te sumo bienvenida, si te resto nos vemos cuando llegue tu momento de entender que a esta vida venimos a vivir no a sobrevivir.